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Legislación laboral en Madrid: Un pequeño fallo en una carta de despido

Legislación laboral en Madrid

Legislación laboral en Madrid-Marta HerasUna de las primeras cosas a tener en cuenta cuando alguien debe vérselas con la legislación laboral en Madrid,es que ésta no se diferencia especialmente de la del resto del Estado. Lo que el abogado laboralista, (a quien en muchas ocasiones he escuchado llamar por sus clientes abogado laboral), debe tener presente es que la legislación laboral vigente se completa necesariamente con los convenios colectivos, y éstos sí dependen del lugar donde nos encontremos.

La cosa se puede complicar aún más en casos que no por minoritarios en relación con el resto, dejan de ser posibles. Estamos hablando se situaciones donde las nociones de legislación laboral internacional son imprescindibles.

Estas circunstancias, unidas a la naturaleza necesariamente cambiante de los convenios colectivos, fruto de un proceso continuo de negociación, hace que sea imprescindible estar al día del estado del Ordenamiento Jurídico y sus especialidades en los diversos sectores de actividad, provincias, e incluso empresas concretas.

Aunque es cierto que hoy en día todo el Ordenamiento jurídico está al alcance de cualquier ciudadano, lo realmente complicado es conocer qué norma aplicar en cada momento y caso. Por ello, no suele ser buena idea fiar la defensa de nuestros intereses a una lectura de la legislación laboral en Wikipedia.

No es raro que un cliente llegue a mi despacho convencido de que conoce sus derechos y los pasos a seguir para hacerlos efectivos, y tras contarme una serie de ideas más o menos disparatadas, me aclara que ha dedicado un valioso tiempo a estudiarlo todo  por internet, y me enseña un extracto de lo que él piensa que se trata de normativa española, cuando en realidad es legislación laboral colombiana. Muy digna y respetable, pero como es lógico, inaplicable en España.

Legislación laboral en Madrid

Principios de la normativa laboral:

Pero volvamos a la legislación laboral en Madrid. Lo que hay que tener en cuenta siempre es que el principio general es que prime la voluntad de las partes, es decir, trabajador y empresa, libremente acordada entre ellas. Este principio se completa con una serie de normas y preceptos que, en cualquier caso, prevalecen sobre esa libre voluntad, lo que en la práctica significa que esta última se reduce a temas muy puntuales de la relación laboral.

Esto debe de ser tenido muy presente y tendrá consecuencias diferentes en función de si nuestro cliente es un empresario o un trabajador.

Para empezar, nuestros legisladores entienden que un trabajador se encuentra en una situación de indefensión frente a su empresa, por lo que gran parte de lo que libremente pueda pactar, al contrario de lo que ocurriría en la normativa meramente civil, puede directamente ser recurrido por el mismo empleado.

De esta forma, un trabajador no puede válidamente renunciar a ciertos derechos laborales, aunque lo haya hecho voluntaria y conscientemente. De hecho, la mayoría de transacciones hechas a tal efecto, sin que consten presentes representantes delos trabajadores o un experto en Derecho que asesore al empleado, pueden ser directamente nulas.

Se da la paradoja que una misma persona, mayor de edad y con cultura y capacidad suficiente para llevar a cabo actos jurídicos que lo afecten, pueda válidamente contratar una hipoteca, pero el mismo día, llegar a un acuerdo con su empresa sabiendo que su consentimiento no será válido ni podrá obligarle, puesto que a esos efectos, la legislación lo coloca en la misma posición que un menor de edad.

Esta circunstancia ha protegido en muchas ocasiones a empleados víctimas de un abuso de posición dominante por parte de la empresa, pero aparte del aspecto ético, en ocasiones ha causado perjuicios al propio trabajador o al resto de la plantilla. De ahí lo delicado de la situación, y de lo importante que es estar bien asesorado por un experto.

La necesaria ayuda de un experto:

Una ayuda jurídica que puede incluso ser necesaria más allá del simple consejo o consulta previa. No es raro que ante cualquier vicisitud de una relación laboral, que deba ser resuelta mediante un acuerdo entre las partes, a la reunión acudan abogados para acompañar tanto a empleador como a empleado.

Esto, que no hace muchos años era visto con cierto recelo, en la práctica evita y soluciona más rápidamente los problemas, reduciendo las posibilidades de que se conviertan en irresolubles y acaben en los tribunales, con mayor gasto, pérdida de tiempo e inconvenientes para todos los implicados.

No creo necesario aclarar que la necesidad de contar con un buen asesoramiento es fundamental no sólo para el trabajador, sino que en el caso de la empresa, puede ser vital. Hoy en día es casi imprescindible contar con un departamento de recursos humanos que lleve el día a día de las relaciones con los trabajadores y todo el amplio abanico que ellas conllevan, que abarca desde el aspecto fiscal hasta las cotizaciones a la Seguridad Social. No es raro que esta actividad se contrate a profesionales externos, con amplios conocimientos en temas laborales y sus implicaciones burocráticas.

Sin embargo, en alguna ocasión, estos profesionales tanto externos como internos, suelen olvidar el aspecto procesal de un asunto una vez se enquista y acaba convirtiéndose en un contencioso sin otra solución que la que puedan ofrecer los juzgados de lo social.

Conocimiento de la legislación laboral en Madrid

La importancia de los detalles:

Me viene a la mente un asunto sucedido no hace demasiado. Un trabajador fue despedido de su empresa y tuvo a bien solicitar mi ayuda legal. Don Ernesto C. G. había recibido una carta de despido en la que se alegaban causas de naturaleza económica para justificar el final de su relación laboral.

La carta estaba redactada sin duda por una persona que conocía, al menos en lo fundamental, lo que dispone la ley a estos efectos. Aunque por lo impersonal del estilo, y quizás debido a que he tenido ocasión de leer infinidad de escritos similares, se notaba que era, sin duda, una adaptación de un formulario tipo, sin duda extraído de algún programa informático de gestión laboral o, más probablemente, encontrado en internet.

Conocimiento de la legislación laboral en Madrid

Por supuesto, en la extensa carta se exponían sistemáticamente las circunstancias económicas que hacían inviable la continuación de la relación laboral, además de explicar la razón por la que, ejecutando ese despido, la viabilidad de la empresa sería posible y de esa forma salvar el puesto de trabajo del resto de empleados. Como es lógico, se ofrecía a Don Ernesto una indemnización consistente en el equivalente a 20 días de sueldo por cada año trabajado en la empresa.

Todo parecía correcto desde un punto de vista formal. Sin embargo, existía un pequeño detalle, fruto sin duda de usar un formulario preestablecido sin tener experiencia suficiente. Escondido en un párrafo de la mitad de la carta, se recogían unas palabras que le daban la vuelta a todo el asunto.

Y es que quizás por desconocimiento, o quizás por falta de cuidado, camuflado en un párrafo decía “[…] la empresa, reconociendo la improcedencia del despido […]”

Era irrelevante que el resto de la carta justificase la procedencia del despido y su inclusión dentro de la posibilidad, legalmente establecida, de resolver un contrato laboral por circunstancias económicas. De hecho, ya sobraban el resto de palabras incluidas en las cuatro páginas de la carta.

Por supuesto, una vez interpuesta la obligatoria demanda de conciliación previa a la demanda ante el juzgado de lo social, y habiendo puesto la empresa el caso en manos de un abogado especializado, éste se dio cuenta enseguida de la situación. De modo que en el mismo acto de conciliación, y de manera inteligente para así ahorrarse tiempo y posteriores gastos, la empresa reconoció la improcedencia del despido, y abonó a Don Ernesto la cantidad de 33 días de salario por cada año trabajado. En la práctica, alrededor de 2.000 € más de lo que en principio se le ofrecía. Un dinero que la empresa podría quizás, haberse ahorrado de haber acudido desde el primer momento a dicho abogado.

Marta Heras

Marta Heras

Marta Heras está licenciada en Derecho, su especialidad como abogada se centra en el Derecho Contencioso-Administrativo, el Derecho de Daños, y el Derecho Procesal. Cuenta con un Máster como Perito Judicial e Investigación de accidentes laborales.
Marta Heras

(Defendiendo con éxito a clientes también de:  Alcorcón,  Alcalá de Henares, Pozuelo de Alarcón, etc.)

 

Marta Heras está licenciada en Derecho, su especialidad como abogada se centra en el Derecho Contencioso-Administrativo, el Derecho de Daños, y el Derecho Procesal. Cuenta con un Máster como Perito Judicial e Investigación de accidentes laborales.

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